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Ayer, fue una noche muy bella, con una luna creciente de junio era clara sin ser reveladora, desde hace 8 días quedamos Annel y yo en reunirnos en su casa para platicar largo y tendido, así fue, pasamos la tarde juntos haciendo una que otra diligencia sin importancia y compartiendo algunas cosas que a ambos nos han pasado en últimos días, cuestiones que normalmente nos compartimos mutuamente. tanto ella como yo miramos el mundo de una forma particular, ambos hemos tenido experiencias que nos han marcado de alguna manera, con ella puedo ser yo sin que nada me lo impida, por eso le agradezco siempre su cariño hacia un ser que pocos conocen realmente, por que así se han dado las cosas, en fin una vez que regresamos a su casa luego de ir de un lugar a otro comenzamos a preparar lo que seria nuestra cena, unas costillas a las brazas que parecían costillas de ángel, (deliciosas) una ensaladita fresca, papas y cebollitas enmascaradas, en fin todo fue un manjar acompañado de un vino alemán muy ligero y fresco, luz de velas y el sonido maravilloso de los grillos entre los árboles del patio y a lo lejos la voz de un móvil de metal que Annel trajo del Japón, toda la atmósfera era bellísima para una velada al lado de alguien a quien amas. ella es una mujer muy querida por mi y por muchos sin embargo yo tengo la suerte de ser su amigo a quien le cuenta “casi todo” hablamos de mil cosas y no se a que hora de la madrugada nos fuimos a dormir, pero si sé que hacía mucho tiempo no la pasaba tan extraordinariamente bien, que un vino no me sabia tan fresco en el paladar y tan armonioso en el alma, las palabras de Annel me hicieron sentir la confianza que en mi tiene y disfrutar el don de la amistad, sin tener otro pretexto que el de verte con alguien que te ama y te apoya desde la banca de una amistad profunda y real, sentir que cada palabra que dices es escuchada con atención por el solo hecho de que salga de tu boca se convirtió ayer en un sentido del momento, fue sin duda una noche mágica llena de recuerdos y regresos al pasado, en donde aparecieron nombres que quizá hoy por hoy ya no usamos, hacia muchos años que no la pasaba tan bien en casa de alguien, persona a persona y eso para mi confirma que cuando quieres a alguien todo te parece estupendo y lo único que importa es disfrutar el momento sin que nada más exista en este tiempo.
Gracias Annel por regalarme una noche como esa.
STRENKO
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